La medida del Ministerio de Defensa busca aliviar la pérdida del poder adquisitivo del personal militar. Sin aumentos salariales a la vista, la solución oficial fue flexibilizar el régimen laboral para que puedan sumar un segundo empleo en sus tiempos libres.

En un giro histórico y polémico para la organización de las fuerzas de seguridad del país, el Gobierno nacional autorizó al personal de las Fuerzas Armadas a desarrollar actividades laborales complementarias fuera de su horario de servicio. La medida, impulsada directamente por el Ministerio de Defensa, busca contener el fuerte descontento en los cuarteles ante salarios que quedaron severamente rezagados frente a la inflación y el vertiginoso aumento del costo de vida.

De esta manera, se flexibilizan las estrictas restricciones que hasta ahora limitaban la posibilidad de que soldados, suboficiales y oficiales desempeñaran tareas en el sector privado, quedando formalmente habilitados para sumar ingresos en plataformas de transporte, delivery, seguridad privada y otros servicios eventuales.

Resolución para militares

La resolución expone una realidad que hasta hace algunos años resultaba impensada, mostrando a militares obligados a buscar una segunda fuente de ingresos para poder llegar a fin de mes. La medida abrió una grieta inmediata entre la narrativa oficial y las críticas de diversos sectores.

Por un lado, el Gobierno defiende la iniciativa argumentando que amplía la libertad laboral de los efectivos y les permite aprovechar oportunidades económicas fuera de su jornada de servicio. Por el otro, desde sectores vinculados a la defensa y la oposición señalan que la autorización es un reconocimiento implícito de que los sueldos actuales son insuficientes para cubrir la canasta básica de una familia militar, lo que genera un fuerte ruido político frente a las promesas de campaña de Javier Milei sobre la revalorización institucional de las fuerzas.

Uno de los puntos más llamativos de la discusión es el aprovechamiento del recurso humano, ya que las Fuerzas Armadas cuentan con personal altamente capacitado en áreas estratégicas como logística, comunicaciones, inteligencia y conducción de vehículos pesados. Hoy, debido a la crisis del poder adquisitivo, esos conocimientos técnicos especializados convivirán con actividades completamente alejadas de la profesión, como el reparto de pedidos o el traslado de pasajeros en aplicaciones móviles.

Esta autorización para tener un segundo empleo llega en un escenario complejo para el área de Defensa, marcado por denuncias de recortes presupuestarios y fuertes restricciones de gastos que también afectan a retirados y pensionados. Al final del día, la resolución deja flotando una pregunta incómoda que toca el núcleo de la seguridad nacional, abriendo un debate profundo sobre cuánto debe ganar realmente un militar para no depender de un segundo empleo y cómo garantizar una carrera plenamente profesionalizada en este contexto.