A cuatro meses del asesinato de Samuel Tobares en Villa Parque Síquiman, su familia rompió el silencio tras el levantamiento del secreto de sumario. Abigail, hermana de la víctima, se convirtió en la voz de un reclamo que busca derribar la carátula de «homicidio preterintencional» —que supone que los policías no tuvieron intención de matar— para exigir que el caso sea juzgado como un homicidio calificado por abuso de autoridad y odio a la condición sexual de Samuel.
La lucha contra una carátula insuficiente Para la familia Tobares, la imputación que sostiene el fiscal Ricardo Mazzuchi no se ajusta a lo que sucedió aquella noche de noviembre de 2025. Abigail fue tajante al cuestionar la teoría de que la muerte fue un accidente del procedimiento: “Preterintencional significa que no quisieron matarlo, pero esto duró más de 20 minutos. Si somos seres humanos, llega un momento en que tenés lucidez y tomás conciencia de lo que estás haciendo; le erraron muy feo”. La querella insiste en que el ensañamiento y la duración de la agresión demuestran una voluntad clara de terminar con la vida de Samuel.
El odio como motor de la agresión
Uno de los puntos más sensibles de la entrevista fue la denuncia de discriminación por parte de los dos efectivos hoy detenidos. Abigail sostiene que la condición sexual de su hermano fue un detonante de la violencia policial: “Apuntamos a que fue un crimen de odio por la discriminación. No entiendo por qué dos agentes que prestan servicio tienen que insultar y discriminar de esa manera”.
Aclaró que, como familia, jamás intentaron ocultar la identidad de Samuel y que hoy su único objetivo es que se conozca la verdad completa, sin desvíos en los informes médicos de la autopsia.
Dudas sobre el auxilio y la actuación policial
La reconstrucción de los minutos posteriores al ataque también está bajo la lupa. Abigail reveló contradicciones profundas sobre el pedido de asistencia médica: “Es contradictorio el tema de la ambulancia. Desde emergencia dicen que no hubo una llamada o que fue mucho más tarde, cuando Samuel ya estaba en el Hospital Domingo Funes”.
Esta ventana de tiempo, sumada al hecho de que fueron los propios policías implicados quienes finalmente trasladaron el cuerpo, alimenta las sospechas de la familia sobre un intento de encubrimiento o manipulación de los hechos en la escena del crimen.
Vivir con el vacío y la exigencia de perpetua
La vida de los Tobares cambió para siempre, pero Abigail asegura que el miedo no los detendrá, a pesar de la falta de respuestas de las autoridades locales tras incidentes menores en los homenajes a su hermano. “Yo soy la voz de mi hermano. Lo que espero del juicio es que digan la verdad y que haya un arrepentimiento, aunque la condena debe ser perpetua sin duda”, afirmó. Con la mirada puesta en la elevación a juicio, la familia exige que el fiscal responda los interrogantes que aún quedan abiertos antes de cerrar la etapa de instrucción.




