Nuevos detalles revelados por Clarín pintan un cuadro desconcertante sobre G.C., el joven de 15 años que mató a Ian Cabrera en la escuela «Mariano Moreno». Apenas cinco meses antes de la tragedia, el adolescente había recibido en ese mismo patio el diploma al mejor compañero de su curso, destacado por docentes como un alumno «excelente, bueno y atento».

Una familia de comerciantes y un padre ausente

La familia del menor es dueña de «Gretter», una tradicional forrajería de la ciudad, y de una distribuidora de gas.

Clarín consignó que según allegados, la madre —maestra jardinera actualmente con licencia psicológica— era quien sostenía sola el hogar y los negocios ante la «ausencia total» del padre biológico, que vive en Entre Ríos, a más de 500 kilómetros de distancia.

Aunque el abogado defensor insiste en problemas de salud mental, quienes conocen al chico lo describen como alguien «sano pero muy introvertido», que no hablaba con nadie y que solía practicar caza, lo que explicaría su «agilidad» para recargar la escopeta 12/70 durante el ataque.

«Hay dos familias víctimas»

Desde el entorno de la madre aseguran que ella está devastada y que «sufre más por la familia de Ian que por su propio hijo». Actualmente, la mujer es la única que conoce el paradero del menor, quien se encuentra bajo resguardo judicial mientras se espera la audiencia de atribución del hecho para este viernes a las 9 de la mañana.

La tragedia no terminó el lunes. En las últimas horas, un mensaje de voz viralizado por WhatsApp que hablaba de un supuesto «Plan B» para realizar ataques grupales desató el pánico en San Cristóbal.

En un solo turno, más del 13% de los alumnos fueron retirados de las escuelas por sus padres.

La frase del mensaje («maten más gente de la que es debido») aumentó el estupor en una comunidad que ya no se siente segura ni en las aulas.