Durante el mes de marzo, Villa Carlos Paz y las localidades cercanas registraron precipitaciones por encima de lo habitual, con un promedio mensual de 167,1 milímetros, según datos del proyecto MATTEO, PREVENIR y el Club de Ciencias STEAM local.

Según informó el ingeniero e investigador del Conicet Marcelo García, dicho valor representa un 39% más que el promedio histórico, estimado en alrededor de 120 mm para este mes, lo que evidencia un período más húmedo de lo normal en la región.

A lo largo de los 31 días de marzo, se contabilizaron 245 registros de lluvia distribuidos en 11 jornadas con precipitaciones, lo que arroja un promedio de 22,3 registros por día lluvioso.

En el desglose por zonas, los valores se mantuvieron relativamente homogéneos:

  • San Antonio de Arredondo: 177,2 mm
  • Distrito Este VCP: 177,4 mm
  • Distrito Norte VCP: 167,8 mm
  • Distrito Centro VCP: 173,7 mm
  • Distrito Sur VCP: 160,7 mm
  • Distrito Oeste VCP: 145,9 mm

Los datos reflejan que no hubo diferencias significativas entre distritos, ya que todos se ubicaron dentro de un rango cercano a la media general (±7,5%).

El potencial del agua de lluvia

Más allá del análisis meteorológico, el informe destaca el impacto que podría tener el aprovechamiento del recurso. Si el volumen de lluvia registrado se hubiera recolectado en una superficie techada de 70 m², se habrían acumulado aproximadamente 11.697 litros de agua en un solo mes.

Distribuido a lo largo de marzo, ese volumen permitiría contar con más de 370 litros diarios, suficientes para tareas como el riego de jardines y espacios verdes.

Según el análisis realizado por el ingeniero García, el uso de este recurso alternativo podría haber permitido reducir en más de un 35% el consumo de agua potable, contribuyendo al ahorro de un recurso clave.

Una estrategia frente a la escasez

El informe concluye que la recolección de agua de lluvia no solo tiene un valor ambiental, sino que también constituye una herramienta concreta para la gestión eficiente del agua, especialmente en contextos de altas temperaturas y creciente demanda hídrica.

Aprovechar estos eventos permite anticiparse a períodos secos y fomentar un uso más responsable de un recurso esencial.