#PhoTortul 3884
“Requiem pa’l sauce llorón”
Costanera Sabattini – #VCP
Viernes 20 de febrero de 2026

El río sigue corriendo como si nada. El puente bosteza autos. Los edificios se peinan con el sol de la mañana, mirándose en los vidriados del que tiene enfrente.
Y vos, viejo sauce llorón… ya no.

Te vi tantas veces inclinado sobre el agua, peinando el lago con tus ramas largas, como un nono distraído que acaricia la cabeza de un nieto inquieto. Fuiste sombra de siestas, escondite de chapes furtivos, refugio de pescadores pacientes, guarida de chupinas silvestres y de charlas que no querían terminar.

Hoy sos raíz al aire.

Herida abierta.

Tierra que no pudo sostenerte.

Dijo alguien (o Séneca o Lord Byron o El Hacha Ludueña… no importa tanto quien):
“Hay algo brutal en ver el corazón de un árbol expuesto”, y si, esa arquitectura secreta, de perfil bajo, que nunca pedía aplausos y que ahora queda desnuda frente a todos.
Como si la naturaleza también tuviera su día de caída pública. Una paloma (quizás la misma que te usaba de atalaya) se posa en lo que queda de tu brazo más alto. Mira el horizonte, como preguntando dónde quedó su balcón verde. Detrás, el cartel de “Catamaranes” sigue vendiendo paseos. La ciudad no se detiene por un sauce.

Pero yo sí.

Porque crecí midiendo estaciones con tus hojas.

Porque cuando el viento del sur apretaba, vos resistías inclinado, nunca vencido… como el ‘robledal’ del soneto medicinal de Almafuerte.

Porque eras parte del paisaje y uno cree, ingenuamente, que el paisaje es eterno.
No lo es.

Ahora sos tronco vencido, raíz que parece garra, escultura involuntaria sobre el césped prolijo de una villa que siempre mira hacia arriba… mientras sus árboles miran hacia abajo.

Tal vez mañana te corten en pedazos.

Tal vez te conviertas en leña, en banco, en astillas. Ojalá ayudes en un buen asadito cordoobé.

O tal vez, silencioso como fuiste siempre, empieces a brotar desde algún costado inesperado. Los sauces tienen esa obstinación verde.

Yo me quedo con tu imagen inclinada sobre el agua.

Con la sombra fresca.

Con el murmullo que hacías cuando el viento te tocaba.

Requiem, sí.

Pero también gracias.

Porque aunque caíste, viejo sauce, nos enseñaste a mirar el río un poco más despacio.

#RequiemPalSauce
#SauceLloron
#ArbolesDeLaVilla