Conducir la ceremonia de los Premios Carlos no es solo un trabajo para Marcelo Arias; es el cumplimiento de un sueño.
El locutor carlospacense, que comparte escenario con Agustina Vivanco, cumplió este lunes su novena edición consecutiva al frente del evento. Con la mirada puesta en el décimo aniversario, Arias repasa lo que significa ser “profeta en su tierra” y los secretos detrás de una transmisión donde el equilibrio es la regla de oro.
-¿Qué sentís al presentar el evento más importante de la temporada siendo alguien que creció en Carlos Paz?
-La verdad que cada vez que me toca conducir los Premios Carlos para mí es un orgullo enorme, porque de chico recuerdo haberlos visto y siempre soñaba con conducirlos. Este es el noveno año y es una emoción, porque amo a Villa Carlos Paz; es mi lugar en el mundo. Lograr conducir un evento tan importante para esta ciudad es un gran orgullo, sin lugar a dudas.
-Muchas personas creen que conducir los Carlos es fácil. ¿Cómo es la preparación previa?
-No, no es fácil. Nos preparamos mucho yendo a ver las obras. Los locutores nos tomamos el trabajo de ir a ver de qué se trata, especialmente aquellas que sabemos que van a estar nominadas. Terminamos muy cansados, pero con mucha información precisa. Eso es vital porque, entre que anunciamos al ganador y el artista llega al escenario, hay un bache en la transmisión que tenemos que llenar con data real. No podemos decir cualquier cosa; tenemos que hablar correctamente de la obra o del artista en ese momento.
-¿Cuánto hay de preparación y cuánto de improvisación en la conducción?
-De improvisación, muy poco. Hay un guion que hay que seguir a rajatabla porque hay todo un equipo técnico atrás esperando el “pie”. Ellos dependen de que nosotros digamos “los nominados son” o “el ganador es” para disparar los videos o la música. Prácticamente no hay lugar para improvisar porque todo tiene que estar coordinado.
-¿Cómo manejás el clima de nervios y las expectativas de los artistas desde el escenario?
-Tratamos de estar lo más tranquilos posibles para contener esos nervios de responsabilidad. Tenemos que estar muy atentos al papel, al rubro, de no pasarnos nada. Es un equilibrio: si nombrás a un artista, tenés que tratar de nombrarlos a todos para no entrar en polémicas ni demostrar preferencias. Hay que tener mucha “cancha” para que no parezca que uno tiene un favorito arriba del escenario.
-¿Alguna vez tuviste un problema con alguien por la manera en que presentaron las ternas?
-Gracias a Dios, nunca tuvimos problemas con nadie. Tratamos de ser lo más profesionales y prolijos posible con Agustina Vivanco. Está todo armado para que no existan esos conflictos. En estas nueve veces que hemos estado adelante mostrando los sobres, nunca nos pasó nada y esperemos que siga así.
-¿Qué pasos siguen después de esta fiesta en la que vas a cumplir 10 años en la conducción?
-No le pongo mucha expectativa al futuro. Sé que algún día la municipalidad buscará otro conductor y es lo normal, son los pasos de la vida. Hago muchos eventos en Termas de Río Hondo, en Miramar de Ansenuza y otros lugares, y me encanta que la vida me sorprenda. Para mí es un gran honor conducir con una profesional como Agustina. Es súper generosa y amable; sabe combinar el ser locutora, conductora y animadora. Trabajar con alguien humilde que sabe de qué se trata este oficio es un verdadero placer.






