Lo que comenzó como un momento de frustración frente a una cámara terminó convirtiéndose en una oportunidad inesperada. Sofía y Tamara, las hermanas que se hicieron virales tras reclamar por la suspensión de una jornada del Festival de Jesús María, hoy viven un presente completamente distinto y ligado al mundo digital.

Las jóvenes saltaron a la fama a mediados de enero, cuando una de ellas rompió en llanto luego de que se cancelara una fecha del tradicional festival por las lluvias. En la entrevista, expresó su enojo por haber perdido 50 mil pesos, una suma que, según relató, habían reunido con esfuerzo durante meses para poder asistir al evento.

Las imágenes se multiplicaron rápidamente en redes sociales y medios de todo el país. Sin embargo, con el correr de las horas, la historia tomó un giro inesperado: las hermanas pudieron regresar al festival, conocieron a su ídolo Damián Córdoba y hasta fueron invitadas a subir al escenario, un momento que marcó un antes y un después.

A partir de esa exposición, comenzaron a recibir propuestas laborales de distintos emprendedores. Hoy realizan publicidades para marcas de baños químicos, indumentaria y artículos de cotillón, y ya generaron ingresos a través de sus perfiles en redes sociales, donde acumulan miles de seguidores.

Si bien aseguran que todavía están asimilando lo ocurrido, Sofía y Tamara disfrutan del nuevo camino que se les abrió gracias a un episodio que, en un principio, parecía completamente negativo. La viralización transformó su desilusión en una vidriera inesperada.