En el marco de la cumbre de la CELAC, el presidente de Brasil propuso crear una unidad de valor regional para el comercio entre los países del bloque. El objetivo es fortalecer la integración financiera y proteger a las economías sudamericanas de la volatilidad del mercado estadounidense.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, volvió a poner sobre la mesa de debate uno de los proyectos más ambiciosos y polémicos para la región: la creación de una moneda común para el intercambio comercial en el Mercosur.

Durante su intervención en la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), el mandatario brasileño fue enfático al señalar que la región debe buscar “soberanía económica” y mecanismos que agilicen el comercio sin quedar atrapados en la escasez de divisas estadounidenses que afecta a varios países del bloque.

Claves del proyecto: ¿Qué se busca?

La propuesta no implica, al menos en una primera etapa, la desaparición del Real o del Peso, sino la creación de una moneda de intercambio denominada preliminarmente como “Sur”.

Reducción de costos: Al evitar la triangulación con el dólar, se abaratarían las transacciones comerciales entre empresas de la región.

Estabilidad financiera: Funcionarìa como una unidad de cuenta que permitiría a los Bancos Centrales compensar saldos comerciales sin utilizar reservas en dólares.

Fortalecimiento del bloque: Lula busca que el Mercosur recupere el peso político y económico frente a otros bloques globales como la Unión Europea o el BRICS.

El contexto argentino

Para la Argentina, la propuesta es seguida con especial atención. En un escenario de reservas críticas en el Banco Central, la posibilidad de comerciar con el principal socio regional (Brasil) mediante una moneda común representaría un alivio inmediato para los importadores y para la balanza comercial.

Sin embargo, el proyecto enfrenta resistencias. Economistas de diversos sectores advierten sobre la enorme brecha de inflación y déficit fiscal entre Brasil y Argentina, lo que dificulta la convergencia de políticas macroeconómicas necesaria para que una moneda común sea sostenible a largo plazo.

La postura de Itamaraty

Desde la cancillería brasileña (Itamaraty) aclararon que no se trata de una moneda única al estilo del Euro, sino de un mecanismo de compensación regional. “No queremos sustituir las monedas nacionales, queremos que nuestros empresarios dejen de sufrir por la falta de dólares para vender sus productos”, señalaron fuentes cercanas al gobierno de Brasil.