La Fiesta Provincial de la Peperina regresa a Cabalango renovada. Desde este viernes 30 de enero, el tradicional evento dará un paso significativo en su crecimiento: por primera vez se extenderá durante dos noches consecutivas, consolidándose como uno de los encuentros culturales más esperados del calendario serrano y reafirmando el fuerte vínculo que mantiene con la comunidad y los visitantes.
Rodeada por el paisaje único de las sierras cordobesas, la Fiesta de la Peperina es mucho más que un festival. Es un punto de encuentro comunitario, una invitación a compartir lo propio y a abrir las puertas del pueblo al turismo.
La música, las danzas, la gastronomía típica y el clima serrano se combinan en una propuesta sencilla y cercana, donde la peperina —emblema de la región— vuelve a ser el símbolo que une tradición e identidad.
Dos jornadas para disfrutar sin apuro
La 17ª edición tendrá lugar el viernes 30 y el sábado 31, a partir de las 20 horas, en el clásico predio de la Capilla San Cayetano, ubicado sobre la Ruta S-429.
Con entrada libre y gratuita, serán dos noches pensadas para recorrer el predio, disfrutar de los espectáculos, bailar frente al escenario y reencontrarse con costumbres que se transmiten de generación en generación.
El escenario reunirá a músicos locales y regionales, junto a academias de danza que aportarán color y movimiento a cada jornada. A su alrededor, artesanos, puestos gastronómicos y food trucks ofrecerán los sabores tradicionales que ya son marca registrada del evento: locro, empanadas, carnes asadas y productos regionales que completan la experiencia.
Programación artística
Viernes 30: Samka, Juanma Gómez, La Embrujada, Guille Tondo, Gestal Cumbia, Dúo Cactus, La Cumbata, Nicolás Villa, Ema Orona y las academias Pasión y Danza.
Sábado 31: Aymara, Ohana, Pachi Herrera, Los Pampas, Dos Lunas, Chamameceros Yaraví, Ángel Martín y las academias Chacay, Manta y Amancay.
De esta manera, Cabalango se alista para recibir a quienes buscan algo más que un espectáculo. La propuesta es vivir una experiencia serrana completa, atravesada por la música, los aromas, las historias compartidas y la calidez de una comunidad que celebra lo propio y lo comparte con orgullo.







