Las amenazas de Trump ponen en jaque la seguridad y prosperidad de Europa.

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, advirtió que las pretensiones de EE. UU. de anexionar la isla y la amenaza de aranceles, ponen a prueba la seguridad y la prosperidad del bloque. “Europa no puede permitirse ser débil”, sentenció el primer ministro polaco Donald Tusk.

BRUSELAS — La relación entre la Unión Europea y Estados Unidos atraviesa uno de sus momentos más críticos. Las recientes declaraciones del presidente Donald Trump sobre su determinación de “adquirir” Groenlandia, sumadas a la amenaza de imponer aranceles a los aliados del territorio ártico, han activado todas las alarmas en el continente.

Ante este escenario, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, convocó de urgencia a los 27 líderes de la Unión para una cumbre de emergencia este jueves en Bruselas. Según Costa, las acciones de Washington representan un desafío directo a la seguridad, los principios y la prosperidad europea.

Soberanía y principios en juego

La disputa escaló luego de que Dinamarca enviara una fuerza militar de reconocimiento a Groenlandia, territorio semiautónomo danés rico en minerales estratégicos. Esta movida, apoyada por tropas de varias naciones europeas, enfureció a Trump, quien alega razones de seguridad nacional para buscar la anexión de la isla.

“Estamos unidos en los principios del derecho internacional, la integridad territorial y la soberanía nacional”, afirmó Costa ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo. El funcionario trazó un paralelismo con la defensa de Ucrania frente a Rusia, señalando que estos mismos valores están ahora en riesgo en el Ártico: “Solo Dinamarca y Groenlandia pueden decidir su futuro”.

La guerra comercial como herramienta de presión

La tensión no es solo militar, sino también económica. Trump ha amenazado con aranceles que, según la UE, son incompatibles con los acuerdos comerciales vigentes. Los legisladores europeos ya han advertido que podrían bloquear el acuerdo alcanzado en julio pasado si EE. UU. avanza con medidas coercitivas.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, fue tajante: el bloque está en una “encrucijada” y completamente preparado para actuar con “unidad, urgencia y determinación” si los aranceles se materializan.

Una nueva estrategia de seguridad

Como respuesta a la imprevisibilidad de su aliado más poderoso en la OTAN, Von der Leyen anunció un cambio de rumbo estratégico:

  • Inversión masiva: La Comisión trabaja en un plan de inversión en infraestructura y economía dentro de Groenlandia para reducir su dependencia externa.

  • Alianzas regionales: Se busca reforzar la seguridad alrededor de la isla mediante la cooperación con el Reino Unido, Canadá, Noruega e Islandia.

  • Nueva Estrategia de Seguridad: La UE planea acelerar su autonomía defensiva para proteger a sus ciudadanos y empresas de cualquier forma de coerción.

El fin del apaciguamiento

La postura europea parece haber abandonado la cautela de años anteriores. El primer ministro polaco, Donald Tusk, históricamente un aliado férreo de los lazos transatlánticos, utilizó sus redes sociales para enviar un mensaje contundente: “El apaciguamiento siempre es un signo de debilidad. Europa no puede permitirse ser débil, ni contra sus enemigos, ni contra su aliado”.

Para Tusk y otros líderes regionales, la “asertividad y la autoconfianza” se han vuelto necesidades urgentes ante lo que consideran una humillación diplomática por parte de la Casa Blanca.

Fuente: Cadena 3.