El Ministerio de Salud de Mendoza confirmó este martes 20 de enero de 2026 la primera muerte en Argentina causada por la gripe A H3N2, variante conocida como “súper gripe”, asociada al subclado K, que está circulando con fuerza en el hemisferio norte.

Se confirmó que la víctima es un turista español de 74 años, que había arribado a la provincia para pasar las fiestas de fin de año con su familia.

Apenas 48 horas después de su llegada comenzó a presentar síntomas compatibles con influenza, como fiebre alta y dificultades respiratorias, por lo que fue trasladado primero al Hospital Central y luego al Hospital Ramón Carrillo, en Las Heras, donde permaneció internado en unidad de cuidados intensivos desde mediados de diciembre.

Durante su internación, el paciente desarrolló un cuadro de neumonía severa, que se agravó por la presencia de múltiples comorbilidades, entre ellas enfermedades respiratorias crónicas y otros factores de riesgo. A pesar de los esfuerzos médicos, falleció este martes por la mañana, convirtiéndose en la primera víctima fatal por gripe H3N2 en el país.

El avance del subclado K en Argentina

La muerte se produce en un contexto de circulación creciente del subclado K de la influenza A H3N2 en Argentina. Según el Boletín Epidemiológico Nacional, entre el 18 de diciembre y el 16 de enero se secuenciaron 50 casos de H3N2, de los cuales 28 correspondieron al subclado K, distribuido ya en 14 provincias del país.

El subclado K, descrito como más contagioso por organismos internacionales, ha generado un aumento sostenido de casos en las últimas semanas, con más del doble de diagnósticos respecto a la semana anterior y expansión territorial significativa.

La mayoría de los casos detectados se concentran en adultos mayores de 60 años y niños menores de 10, y aproximadamente solo el 21% de los pacientes estaba vacunado contra la gripe estacional, lo que eleva la preocupación de las autoridades sanitarias.

Medidas y recomendaciones

Las autoridades de Salud insisten en mantener actualizado el esquema de vacunación antigripal, sobre todo en grupos de riesgo, y en reforzar las medidas de prevención de infecciones respiratorias: lavado frecuente de manos, uso de barbijo en espacios cerrados o con síntomas, y consulta médica temprana ante la aparición de fiebre, tos persistente o dificultad para respirar.

Hasta el momento, no se ha documentado un incremento marcado en la severidad de los cuadros clínicos asociados a la variante K en comparación con temporadas anteriores, pero su mayor capacidad de transmisión y el aumento de casos generan alerta en el sistema de salud