Mientras Villa Carlos Paz atravesaba un sábado agobiante, con 36,2 grados en el centro de la ciudad y un calor intenso que no daba respiro, bien al sur del Valle de Punilla se vivía otra postal del verano cordobés. En Cuesta Blanca, la Playa de los Hippies volvió a mostrarse como un refugio natural de frescura, color y calma, elegido por cientos de turistas para pasar un día distinto.
Llegar no es parte menor de la experiencia. Quienes optan por el sendero a pie saben que deberán enfrentar una caminata de unos 20 minutos, con tramos escarpados que, sin el calzado adecuado o con heladeras cargadas de provisiones, se transforman en una verdadera travesía. Pero también están los que eligen sumar un plus al paseo: cruzar en canoa, guiados por el servicio de la Cooperativa local, que va y viene sin pausa por el embalsado cauce del río San Antonio, ofreciendo una llegada tan pintoresca como inolvidable.
El esfuerzo tiene recompensa. Arena dorada, agua cristalina y fresca, con sectores de buena profundidad ideales para nadar, y un entorno natural que invita a quedarse sin apuro. Para quienes llegan sin equipamiento, en el lugar se pueden alquilar reposeras y sombrillas, y también funciona una proveeduría con lo básico, administrada por la misma cooperativa.
Cuesta Blanca y la Playa de los Hippies son, desde hace años, un ícono del verano en Córdoba. Este sábado, en pleno calor extremo, volvieron a confirmarlo: naturaleza en estado puro, turismo y esa magia simple que hace que llegar valga la pena.








