La actriz compartió imágenes inéditas de las lesiones que afectaron su cuerpo y su rostro durante el 2025. Relató cómo el dolor y la picazón la obligaron a dormir envuelta en papel film y a suspender importantes proyectos laborales.

En un acto de total vulnerabilidad, Miriam Lanzoni decidió abrir su corazón a través de las redes sociales para visibilizar una realidad que marcó su vida durante el último año. La actriz sorprendió a sus seguidores al compartir fotografías de su cuerpo afectado por la psoriasis, una enfermedad crónica que no solo atacó su piel, sino que puso a prueba su salud mental y su carrera profesional.

El calvario físico y emocional

Lanzoni describió los meses de tratamiento como un verdadero calvario. Según su relato, hubo días en los que las lesiones cubrían casi la totalidad de su piel sana, provocándole un dolor físico constante y noches interminables sin poder conciliar el sueño debido a la intensa picazón. En un intento desesperado por calmar los síntomas, la actriz confesó que debía dormir envuelta en papel film para protegerse.

“Sentí mucha vergüenza de que me vieran en esta versión”, reconoció con crudeza. Este sentimiento la llevó incluso a suspender proyectos de trabajo, ya que consideraba impensado presentarse ante las cámaras con su rostro y cuerpo en ese estado. “Por momentos me costaba mirarme”, añadió sobre el impacto psicológico de la afección.

 

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Un aprendizaje profundo

A pesar del sufrimiento, la actriz eligió darle un cierre positivo a su experiencia, calificando la enfermedad como una de las enseñanzas más grandes que le dejó el 2025. Según Lanzoni, tocar fondo la obligó a reconectarse con su espiritualidad y a practicar la benevolencia consigo misma.

“Las mejores oportunidades vienen disfrazadas de ogros que asustan”, reflexionó sobre el proceso que la llevó a un profundo autoconocimiento. Miriam explicó que, en su caso, la psoriasis tiene una línea directa con el estrés y las emociones, lo que la obligó a “reaprender” formas de gestionar sus sentimientos para poder sanar.