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La inspectora y la lechuza en el taller de microbollos: Una historia desopilante en Síquiman

La Policía se movilizó, el COE inició una ronda de preguntas, y en la comuna de Villa Parque Síquiman el rumor corrió -como suele pasar en los pueblos chicos- a la velocidad de la luz.

Todo comenzó con un vecino que este martes 4 de agosto, alrededor de las 19.30 vio “movimientos extraños” en una vivienda del barrio Las Mojarras y llamó a la Policía denunciando una reunión social, algo ilegal en estos tiempos de pandemia. En la casa se observó, además, la presencia de una inspectora de la comuna, encargada de hacer cumplir a rajatabla las reglamentaciones del COE en referencia a las medidas de aislamiento y la prohibición de las reuniones sociales.

Lo raro de toda esta situación es que, según el relato del jefe comunal, Héctor Cuello, todo comenzó con la aparición el predio de esta vivienda de un ejemplar de lechuza que estaba herido.

La policía se movilizó hasta el lugar para constatar que la denuncia fuera cierta. Una vez que los efectivos llegaron al lugar se identificó a las personas presentes y se puso en conocimiento a la Fiscalía de Turno, al COE y a la jueza de Paz de la localidad de Tanti, y entre todos determinaron que finalmente no existía delito ni contravención al Decreto presidencial por parte de quienes estaban presentes.

El hecho dejó mucha confusión entre los vecinos, quienes denunciaron que en el lugar estaba la inspectora de la comuna, y que estaba infringiendo la ley.

El jefe comunal Héctor Cuello aclaró la situación y relató: “Una vecina encontró un búho atrapado en un alambre, estaba lastimado y llamó a la inspectora de la comuna porque nosotros incorporamos un espacio de Zoonosis”.

“Sucedió que en el predio de esta señora había autos porque el marido trabaja en (la reparación de) microbollos, pasó una tribuno de Cuentas, que es de la oposición y sacó fotos, pensando que había una reunión social”, explicó Cuello.

“La inspectora se comunicó con el jefe de la Policía Ambiental para constatar lo del  búho y que nos indiquen donde se lo debía llevar. Lo cierto es que no se violó ninguno decreto”, cerró.

El área de veterinaria dio a conocer una parte importante de todo este relato: La lechuza presentaba una herida con exposición de hueso en el ala derecha. Se le hizo la limpieza correspondiente en la herida, se le suturó y deberá permanecer con custodia “humana” durante un mes.

Nota de la Redacción: Los protagonistas de la historia describieron al animal con un búho, pero nuestros lectores nos hicieron notar de que en realidad se trataba de una lechuza por ello luego lo corregimos y nombramos correctamente.