Murió Miguel Zavaleta, el líder de Suéter y una figura única del rock argentino

Murió Miguel Zavaleta, el líder de Suéter y una figura única del rock argentino

Miguel Zavaleta, cantante y líder de Suéter, murió este lunes a los 71 años luego de atravesar durante los últimos meses un cáncer de huesos. La enfermedad lo había alejado de los escenarios, pero no de la música: hasta sus últimos días continuó trabajando en nuevos proyectos y en grabaciones que combinaban música clásica y sonidos ambientales.

Zavaleta fue una de las figuras más singulares del rock argentino. Dueño de un estilo propio, irreverente y difícil de encasillar, construyó con Suéter una obra que con el tiempo ganó reconocimiento y dejó canciones que atravesaron generaciones.

Su historia musical comenzó a fines de los años 70 como cantante de Bubu. Después viajó a Europa y, durante su estadía en Ibiza, entró en contacto con varios de los músicos argentinos que por entonces se encontraban allí, entre ellos Cachorro López y Miguel Abuelo.

Uno de sus vínculos fundamentales fue con Daniel Melingo, a quien conoció durante sus estudios musicales y con quien mantuvo una amistad de toda la vida. A través de Melingo se incorporó al Ring Club, un particular espacio artístico que reunió a músicos que serían protagonistas de la renovación del rock argentino durante los años 80.

Por allí pasaron, entre otros, Fabiana Cantilo, Miguel Abuelo, Pipo Cipolatti, Gonzo Palacios, Andrés Calamaro, Cachorro López y los integrantes de los Abuelos de la Nada.

En 1981, aquel grupo participó de la obra “Juicio Oral al Dr. Moreau”, representada en el Auditorio Buenos Aires. Zavaleta interpretaba al fiscal y allí apareció una canción llamada Sin Porteros, que posteriormente formaría parte del repertorio de Suéter.

Un año después, Zavaleta puso en marcha la banda que se convertiría en su proyecto más recordado.

Suéter, una banda diferente

Suéter tuvo distintas formaciones a lo largo de los años, pero en sus comienzos Zavaleta reunió a músicos como Jorge Minissale, Gustavo Donés, Juan del Barrio y Daniel Colombres.

La propuesta era difícil de clasificar. Zavaleta, pianista y tecladista influenciado por Stevie Wonder, combinaba canciones de fuerte contenido melódico con humor, ironía y una puesta en escena extravagante.

Temas como Como un barco lleno de lauchas, Métodos para seducir mujeres y El pecarí reflejaban esa personalidad.

En diciembre de 1982, Charly García invitó a Suéter y a Los Abuelos de la Nada como teloneros de su histórico recital en Ferro, donde presentó Yendo de la cama al living. La recepción para Suéter no fue sencilla y el público llegó a abuchear a la banda.

Pero Zavaleta no se rindió. Suéter encontró su lugar en escenarios como La Esquina del Sol, en Palermo, donde el cantante desplegaba todo su histrionismo, con vestuarios insólitos y performances espontáneas.

El primer disco tuvo entre sus canciones Su única diferencia, una emotiva composición sobre un hermano con síndrome de Down. Pero fue el segundo álbum, “Lluvia de gallinas”, el que dejó uno de los grandes clásicos de la banda: Amanece en la ruta.

La canción se convirtió en un éxito y, curiosamente, era una de las composiciones más serias dentro de una banda acostumbrada a jugar con el humor y el absurdo.

En 1986 llegó “20 Caras Bonitas”, producido por Charly García. El álbum buscó llevar a Suéter hacia un sonido más directo y tuvo en Él anda diciendo uno de sus temas destacados. Sin embargo, otra canción terminó adquiriendo particular notoriedad: Vía México, que retrataba la situación de las parejas argentinas que viajaban al exterior para poder divorciarse cuando esa posibilidad todavía no existía legalmente en el país.

Después llegó Misión Ciudadano I, una propuesta conceptual con aires de ópera rock que resultó demasiado arriesgada para el momento. La banda tampoco logró recuperar el mismo impacto con Suéter 5, ya en los años 90.

Los integrantes tomaron caminos diferentes, aunque Zavaleta siguió siendo el punto de encuentro para distintas reuniones de la banda.