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El Veleetón

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“El Veleetón”
Calle Alvear – Villa Carlos Paz

En la habitualidad del paisaje urbano hay elementos que, con el tiempo, y más allá de su gran porte, terminan pasando desapercibidos. Ya nos acostumbramos a ellos. Están allí. Son parte del aire como cantaría Fito Páez.

Pasó con la torre del Pato…pasa con edificios sin terminar…con carteles fuera de tiempo y que el viento no se llevó.

Y pasa con esta gigantesca torre grúa, de la calle San Lorenzo.

Les presento: La veleta más grande de la villa. #Sindudamente.

No uno…ni dos…sino tres vecinos-amigos me juran y recontrajuran, sin cruzar los dedos ni las piernas, que un día la torre apunta p’allá…otro dia p’acá…según antojo de La Rosa de los Vientos.

No lo tengo #HiperChequeado pero…3 fuentes 3 me lo certifican: la torre gira !!!

Es lo que en esta provincia tan humorística un `guaso’ llamaría: un Veleetón!!!

Toda una atracción turística casi. Pero no.

La Alvear se cruza con la Alberdi baja en tobogán al cruzar el entubado arroyo Los Morteritos, paso entre la casa del Pipo Conde, la Escribanía de Vicario, lo que era el boliche de Minicucci, el hotelazo Amerian, y veo un milagroso hueco contra el cordón, clavo con 2 estiletazos (reversa-primera) a la #NuevaRenoleta…y desde la ventanilla nomás le sacudo.

Apunto con sumo cuidado para evitar los carteles y detrás del fiero edificio del Banco Nación se ve la ciclópea grua…la veleta más grande de la Villa.

La miro un rato.

Se moverá en serio?!?

En el centro, en los bares, la gente es mala y comenta. Algo NO salió del todo bien en este mega emprendimento inmobiliario que se supo lanzar con bombos (soja) y platillos.

Como decía el genial TuSam: Puede fallar!!!

Y allí nos quedó la grua…

”Con lo que cuesta armar un full”, canta justo el Indio Solari en la Renoleta.

Pasa el tránsito por la General Paz, veo la trepada de la San Lorenzo como continuidad de la Alvear y recuerdo que estoy perdiendo el tiempo con estas boludeces…y para allá debería ir.

Retomo maniobra de escape, reversa-primera y me voy…sin pagarle al naranjita que me saluda cordial…por esos 30 segundos de vida allí perdidos.

Al trepar la San Lorenzo, el Veleetón ya queda atrás y me olvido de su existencia. Como me olvido siempre de El Pato. Pero aunque no los veamos…como el sol…siempre están.

Son parte del aire.

#ElVeletón

#CrecimientoInmobiliario

#PostalesUrbanas