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El mismo portón verde

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“El mismo portón verde”
Instituto Bernardo D’Elía – V. Carlos Paz
17 de Septiembre de 2019

El patio es el mismo patio.

El Cole…el mismo Cole.

Y el portón verde tampoco cambió.

A decir verdad, el Personaje de la Villa que retrato allí parado, sin flash, desde lejos, con la simple luz del patio central…es casi el mismo que ingresó con sus dulces 16 al Instituto Bernardo D’Elia, ya radicado en La Quinta, en el viejo enclave Jesuita…hace más de medio siglo.

Casi no ha cambiado.

Se mantiene ‘forever young’ como Dorian Grey, aunque en el medio de todos estos años, que tiro Yo impunemente desde el teclado de mi celu…ha sido alumno, ha sido profesor durante dos décadas…llegó a vice director…y es padre de dos bellas alumnas ‘Bernarditas’, una de Ellas aun en curso.

Es Pablo Ernesto Dalla Nora…por si no lo sacaste.

El Profe Pablo para cientos y cientos de Carlospazonzos que lo disfrutaron y/o lo ‘padecieron’ como docente de la durísima materia: ‘Contabilidad’.

-“A más del 50 por ciento del curso mandaba a rendir…y sin embargo los alumnos me querían…y era un clásico que me elijan para el viaje a Bariloche. Fui 7 años seguidos”, nos cuenta Dalla Nora ya instalado en la Dirección del Bernardo, en plena entrevista, rumbo a los 60 años de la Institución.

Durante las mas de 3 horas que duró la charla, grabada casi entera en video, Pablo Dalla Nora entró y salió del Instituto (con su relato) por ese mismo portón verde con las cruces talladas en recia madera…varias veces.

Salió para hablar de futbol:

-“En mi juventud, rendí libre 4to. año y me fuí a la Italia de mis padres, y allí jugué al fútbol (al calcio) y podría haber llegado a ser profesional…pero me volví a mi Villa, donde jugaba en la primera del Atlético Carlos Paz. Además, tenía mis afectos y comodidad… como hijo único”.

Entró de nuevo por el verde portón para contar cosas de su etapa de alumno:

-“Armé el centro de estudiantes en 5to. ya radicado aquí en este antiguo noviciado…porque antes el Bernardo funcionó en el Hotel Yolanda…y en el Remedios, al pié de la Aerosilla. Fue mi madre, Emma, una de las que empujó al Cura Santarrosa para que abra 3er. año…y todo el ciclo secundario”.

Salió de nuevo, para contarnos de sus 2 (dos) chupinas:

-“Como alumno, nos chupineamos con mi pandilla y nos fuimos a la Cruz, y desde el camino le gritabamos al Curita que nos miraba desde el patio (del hoy IRESM). Al llegar a casa le conté a mis Padres con total inocencia. Mi papá, Isaía, y mamá no me restaron tanto…pero mis amigos la ligaron feo. La otra chupina me la hice ya como Profe, en mi auto, con 4 alumnos de 14 años…para ver un Rally Mundial. Claro que antes le avisé a sus padres, que quedaron chochos. En el Cole creo que NO avisé nada. Hoy algo así es impensado”.

Como alumno era intenso, charlatán e inquieto. Pero aplicado y respetuoso. Monaguillo eterno y…’amigo y consejero’ del director. Hasta acercó al querido Negro Mossé, preparador físico del Atlético, al director del Bernardo, y terminó tomándolo como Profe de gimnasia del Cole.

Cuando le tocó ser docente, sabía que tenía que hacerse respetar, y aplicó cosas que mamó de sus profesores:

-“El primer día de clase les ponía las pautas bien claras…y usaba el ‘porton verde’, porque les decía: Chicos, del portón para adentro soy el Profesor Pablo y soy autoridad…y del portón verde para afuera soy el Amigo Pablo. La Villa era chica y nos conocíamos todos”.

Vuelve a cruzar el portón para hablar de celos:”Como Profe me gustaba más pasar los recreos en el patio con mis chicos, que en la sala con mis colegas. Puedo decir sin ánimo de polémica que en algunos casos me hacían sentir que NO era docente, más allá de mi profesión de Contador. Así y todo, en tiempos de Pablo Calamita, llegué a ser Director de Estudios…o sea Vice Director, cosa que no gustó a varias colegas”.

Recibido en la Universidad Católica en los difíciles 70s., tuvo su primer laburo (aun como estudiante) gracias a Daniel Zilli en la Intendencia, electo por el MAC:

-“En esa época, con Gisella Angelini y otros jóvenes salíamos en el Jeep de La Muni a limpiar las paredes tras las pintadas políticas de 1973… 1974. Otra cosa impensada hoy”.
Al poco tiempo, en materia laboral, se asocia con Juan Carlos Ingaramo con quien ya lleva 44 años de socio:
-“Con el Pingüino somos más que un matrimonio, sus 3 hijas me dicen tío…y las 2 mías a él”.

Paulino (así le decían en las canchas) del Carlos Paz y bostero; Pingüino del Bolívar y Gayina…son una dupla inoxidable, como Jagger & Richards o Lennon y McCartney, sobre la que volveré algún día.

Pablo es muy coqueto, y luce al momento de la nota, un reciente (y molesto) retoque en su cabellera que no guarda empacho en explicarnos a los presentes, que por si no conté, son

La Profe Valeria Flesia y La Dire Alejandra a la derecha de mi cámara, el Cura Párroco y el Representante Legal a la izquierda de la misma.

-“Es el segundo que me hago…pelo por pelo…al principio duele un poquito pero después…ni te das cuenta”.

Siempre fue un galán, soltero codiciado, con buen auto, viajes…y ‘cayó cazado’ ya de grande, cuando el legendario gastronómico René Picatto, oficiando de celestino, le presentó en el bar de la calle Trejo a una blonda y bella abogada que es hoy su esposa. Sobre esta singular pareja ya hice una PhoTortul en el Centro Italiano.

-“Me casé de grande…disfruté la vida y la soltería…pero ya mis padres querían ser abuelos, Yo era hijo único…y por otro lado ya había gente que estaba murmurando cosas extrañas”; cuenta Pablo, riendo…y contagiándonos con su ocurrencia.

Los números son su profesión, el deporte su gran pasión. Al fútbol de ayer, agregaría el golf de hoy…y en el medio su complejo de Paddle de calle Las Heras que marcó una época. Hoy su nuevo complejo es acuático y climatizado: el San Pablo …en el corazón de José Muñoz, mi Barrio…al que pronto visitaré para un chapuzón terapéutico. #AltroQue

-“El deporte es lo más importante, junto a la familia y los amigos”; dice, acordando con esa trilogía tan italiana que trajeron sus padres al escapar de la Guerra. -“Se casaron ‘por poder’, mi viejo acá en Buenos Aires y mi mamma en Italia. Cosas de antes”; nos Cuenta en una parte de la nota sobre sus raíces.

Su padre, al noveno año de laburar sin parar en Buenos Aires, se toma sus primeras vacaciones en esta pequeña Villa serrana y acá se vino con su trío familiar…y con el matrimonio Armili. Juntos fundaron el legendario Bar Augustus, con el posterior hotel.

-“Había 2 lotes posibles para elegir, Uno por el Cucú y otro acá en la General Paz. De los 2 matrimonios, definió mi Mamá porque este (frente a la actual galería del Sol) estaba más cerca de la única iglesia del Pueblo. La Misa era sagrada”.

Por estos días, mamá Emma de más de 90, sigue yendo a misa, con Pablo…al que cada vez le cuesta más atraer a su grupo familiar…y sobre el que se explayó en profundas y reflexivas opiniones sobre los tiempos modernos.

-“En esta Villa tengo todo lo que amo. Mis padres son Fundadores del Centro Italiano y el Bernardo es como mi casa. Amo este Colegio y estoy orgulloso que sea el de mis hijas”.

Me quedan mil cosas para contar:

Cuando trajo al Maradona del mechón amarillo para que boxee con Falucho…sus idas a Bariloche y el esquí de nieve…sus alumnos que crecieron y empezaron a compartir salidas y viajes con él…su BMW y las alumnas que, en grupetes de 3 o 4 le pedían que las acerque al centro…y más…

Y más..

Pero se hizo de noche.

Y este posteo se hizo largo.

Largo pero intenso…como es Dalla Nora.

Para el final, salimos de la dirección rumbo a el portón verde. Otra vez ese portón. Pero ya en el patio veo una luz que me gusta y saco de la mochi la cámara Canon de fotos y le pido que pose en el medio.

Pose de crack, estampa de futbolero, pinta de profesor o de play boy Carlospazonzo. Elijan Ustedes.

-Sale la foto, Paulino!!!; le grito.

Click…click

Nos acercamos con Valeria y Alejandra…los 4 salimos hacia el portón, y a la noche de Carlos Paz Siglo XXI, cambiada, diferente…como en una última chupina.
Recuerdo que Pablo había dicho en la nota:

-“La última vez que crucé el portón verde como Profe me quebré, y me pasa cada vez que lo recuerdo”; ya se sabe, los gringos somos medio llorones. Hasta Al Pacino lloró en la célebre escena del palco de La Opera en el film de Coppola ‘El Padrino’.

Cruzamos el portón, nos despedimos con besos y abrazos, y salimos a la noche, que le sirve, tal vez, a Pablo Dalla Nora, para disimular alguna que otra ‘furtiva lágrima’ italiana…a lo Pavarotti. #AltroQue

Me doy vuelta. El portón verde, a esta hora parece negro. Pero es el portón verde de su amado Instituto Bernardo D’Elia…que va rumbo a los 60.

#PabloDallaNora

#PersonajeDeLaVilla

#InstitutoBernardoDElia