Zito, en el comando contra los monumentos de Punilla

Zito Fuentes.
Zito Fuentes.

Empecé con el Cu Cú pero to be continued. Ahora, con el Tucán y la Suricata de Pekos más la Chancha y el Pájaro Arnau vamos por todos los monumentos de Punilla.

 

La cosa se puso oscura en la larga charla que tuvimos con la Suricata y el Tucán de Pekos aquella noche de la fiesta del Cu Cú. Al final, la idea era quitarle protagonismo pero parece que los funcionarios fueron por más y no sólo lo llevaron a los medios nacionales si no que le cambiaron el sexo. Después de los seis vinos en caja con Swetty que nos tomamos en frente al reloj, decidimos conformar el Comando Anti Emblemas de Punilla y armamos una lista para destruir todo aquello que nos quite fama a nosotros, que somos los verdaderos hitos turísticos de la zona. Con la Chancha y el Pájaro Arnau nos juntamos otro día y empezamos a delinear lo que será nuestro plan de acción. 

Con Pájaro nos encontramos el día de la procesión por el lago. Ahí estábamos con el Cura Twittero y el intendente, mi amigo entrañable, Esteban Aníbal Avilés. El problema surgió cuando junto a la virgencita lo vimos al mismísimo Lumumba. El chabón se puso a manejar el Catamarán y lo vi a Avilés buscando los salvavidas. “Nos hundimos, Zito, nos hundimos”, me dijo. “No, intendente, por favor, aún le quedan tres años de gobierno, tiene que seguir!”. “ Eso sí, Zito, te estoy hablando de que nos hundimos ahora, está Lumumba al mando!. La cara de terror que puso mutó en un rostro enrojecido por la vergüenza. Es que el mismo Lumumba, mientras la gente gribaba “¡Viva Dios! ¡Viva la Virgen!”, lanzó un “Viva Avilés” y casi se va todo a ya saben dónde. 

La cosa es que el intendente me había pedido por favor que me quedara junto a él durante el viaje lacuífero ( acabo de inventar una palabra, creo).  Pero no sólo me lo pidió. Fue una especie de secuestro porque me agarró del gorro y no me dejó bajar cuando el barco estaba zarpando.  Ahí pude hablar con Pájaro y después se sumó la Chancha.

La idea primigenia era ir hasta Capilla del Monte y destruir completamente el Zapato. De ahí para  abajo empiezan los males de Punilla. Nos reunimos en el Cerro Uritorco y nos abdujo una nave espacial por lo que no  tuvimos que pagar boleto para pasear por el valle. El extraterrestre era piolazo y nos dijo que nuestra idea era genial y que a él tampoco le gustaban esos emblemas punillenses. “Rrrrrrr Quiero rrrrrrrr que rrrrrrrr se vendan rrrrrr muchos rrrrrrr muñecos rrrrrrr míos rrrrr y no rrrrr cucuces y zapatitos y bambitas rrrrrr”, nos dijo. Nos costó decodificar el lenguaje pero la Chancha, que es el más analista de todos, opinó que sólo tenían un par de erres entre las palabras. Es un capo la Chancha.

La segunda fase sería atacar el monumento al Indio Bamba porque no sabemos si es indio o negro. Es todo un debate antropológico y al pedo, así que la idea es bajarlo de un piedrazo. Después seguiremos con el Pato, el monumento a la nada. No sabemos qué hacer con el burrito de la avenida Estrada porque nadie se le anima. 

El comando está conformado y ya sabrán de nosotros. 

 

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