Revista El Sur y su exclusiva a Videla

La entrevista de un cordobés previa a todas las conocidas
La entrevista de un cordobés previa a todas las conocidas

La Revista El Sur publica una  entrevista realizada al dictador Jorge Rafael Videla en el  2010, cuando estuvo alojado en la prisión de Bouwer. El periodista cordobés hizo la nota a temario abierto en tres jornadas. Porqué no fue publicada en su momento. 

Se puede leer la nota completa en la edición impresa de revista El Sur de julio de venta en kioscos de Córdoba, Río Cuarto, Villa María y zona de influencia

El pedido de Videla para conceder la entrevista fue “absoluta reserva hasta que me aleje de Córdoba. Concretar el encuentro un día viernes entre las once y las doce bajo la forma  de visita de locutorio. Anticiparme la fecha elegida a través de mi abogada defensora", después agregó que sólo podría ser publicado después de su muerte.

Las tres entrevistas con Videla fueron realizadas en el módulo MD1 de Bouwer. "Sé que mis expresiones van a causar dolor en mucha gente", se justificó. Su intención era que tales afirmaciones vieran la luz sólo después de su muerte. 

La revista confirmó que quien  quebrantó el pacto fue el propio Videla, concediendo primero una entrevista “publicable” al periodista español Ricardo Angoso, que vio la luz en la revista Cambio 16 en febrero de este año. 

Las reuniones fueron los viernes 6 y 13 de agosto, y luego el 18 de octubre, los momentos en que Videla se sentó en una cárcel cordobesa a compartir con un periodista parte de sus memorias sobre la represión. "Es como dijo Ortega y Gasset. Mis circunstancias me llevaron a esto", arrancó excusándose, ante la consulta sobre si alguna vez se sintió preparado para ejecutar semejante plan. "Jamás me imaginé conduciendo una guerra de este tipo. Nosotros como militares estamos preparados para matar y para morir en la guerra, pero no en una guerra así", sentenció. 

En el acto el ex represor citó aquella reunión secreta con Luder y su gabinete, los cuatro planes de acción represiva, de menor a mayor, y los mentados "decretos de aniquilación", los cuales no eran otra cosa que "una licencia para matar, concedida por un gobierno democrático" que de las cuatro alternativas "eligió la más categórica". 

-¿Entonces el plan no era propio?

-Nosotros fuimos el último país en entrar en combate con las Fuerzas Armadas contra el terrorismo, y tuvimos la suerte de que fue un gobierno constitucional el que tomó la decisión, cosa que no pasó en otros países del continente.

-Esa "licencia para matar" que dice que les concedió Luder, ¿también incluía las torturas, robos de bebés, saqueos, entre otras cosas?

-Cuando se da tanto poder y libertad de acción a una fuerza como el Ejército, es inevitable que muchos utilicen estas libertades en beneficio propio. Tipos que podrían aprovechar para cobrarse cuentas pendientes. Da lugar para múltiples bajezas humanas. Además la lucha se organizó imitando la organización celular del enemigo, con lo cual no era fácil controlar todas las acciones, ya que se armó una estructura difícil de penetrar.

-¿Qué pasó después de que se firmara la decisión de aniquilar a la subversión con los mentados "decretos de aniquilamiento" del 5 de octubre de 1975?

-Directamente al día siguiente de la firma del decreto se convocó a los gobernadores de provincias para que empezáramos a operar. Se pusieron a disposición del Ejército todas las fuerzas de seguridad provinciales, como la Policía y los servicios penitenciarios, además de la Gendarmería.  

La entrevista completa en la edición de julio de la revista El Sur. 

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