Cumbre de la UE por el futuro del Euro

Merkel, junto a Hollande, el flamante presidente francés.
Merkel, junto a Hollande, el flamante presidente francés.
Los líderes de la Unión Europea (UE) se reúnen mañana y el viernes en Bruselas en busca de una solución duradera para la crisis de deuda que estalló hace dos años en la zona euro.

 

La  crisis está teniendo consecuencias devastadoras en la región, sumida en una espiral de desconfianza que amenaza a la moneda común y la propia integración europea.

Con los mercados en vilo y la presión internacional al máximo, los jefes de Estado y gobierno de los 27 países que integran la UE afrontan el desafío de dar una respuesta que trascienda el ámbito económico, ante la evidente incapacidad de la unión económica y monetaria de contener la crisis del bloque.

A más de 60 años de la fundación de la Comunidad Económica del Carbón y del Acero (CECA), primer eslabón del proceso de integración europeo, la UE se halla en una encrucijada, y sus líderes deberán decidir si están dispuestos a ceder más soberanía para salvar el emblemático euro, que usan 17 de los 27 países.

El desempleo del mayor mercado mundial, con cerca de 500 millones de consumidores, escaló con la crisis hasta niveles récord del 10,3% (11% en los 17 países de la zona euro), mientras las recetas neoliberales promovidas por UE, bajo el mando del binomio Sarkozy- Merkel (el ex presidente francés y la canciller alemana), lejos de impulsar el crecimiento, profundizaron la recesión.

Las previsiones económicas publicadas recientemente por el Ejecutivo comunitario indican que el crecimiento de la zona euro será este año un 0,3% negativo de media, escenario que supone un peligro para la economía global.

Tras el rescate de Grecia, Irlanda y Portugal, los inversores mantienen su presión sobre la deuda de España e Italia en niveles insostenibles, que podrían forzar una intervención aunque muy probablemente inviable debido al tamaño de estas economías.

El acuerdo del Eurogrupo de facilitar hasta 100.000 millones de euros a España para recapitalizar a la banca no consiguió devolver la confianza a los mercados debido a que la manera en que han sido planteadas las ayudas supondrán mayor déficit para el país.

Tampoco las elecciones de Grecia del pasado 17 de junio, de las que surgió el gobierno conservador de Antonis Samaras, lograron convencer a los inversores de que el país no abandonará el euro.

Por el contrario, tras los comicios griegos, el pedido de rescate financiero de Chipre sumó un nuevo drama a la zona euro, mientras crece la reticencia de los países intervenidos a aplicar los planes de austeridad exigidos por la Troika -Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y FMI- a cambio de los préstamos recibidos.

Encontranos en Facebook
Seguinos en Twitter