Frío en las calles de la ciudad: Cómo lo viven los carlospacenses

, La Ciudad

Este jueves por la mañana se registró una mínima de 3 grados, hubo nevadas en las zonas serranas y fuertes vientos que persistían hasta la tarde en la región. El pronóstico del tiempo indica que si bien las máximas subirán un poco, las temperaturas mínimas serán casi iguales: continuarán bajas.

La consigna de Carlos Paz Vivo!  fue averiguar cómo hacen los que trabajan en la calle para sobrellevar sus labores en estas condiciones. Una buena comida al mediodía, para recuperar energías, es una de las estrategias utilizadas además de aprovechar la temperatura corporal.

Guarecida

María Teresa tiene un puesto de diarios, tipo casilla, cerca de la calle Asunción. Ante el frío, permanece guarecida detrás de los vidrios corredizos: “Acá ando, aguantando. Desde temprano que estoy, poca gente pasa y los que pasan no llevan nada hoy”, dice y agrega que no usa ningún artefacto para calefaccionarse pero sí se abriga mucho. “Está para un guisito de lentejas”, asegura a la hora de pensar un menú para esta jornada de intenso frío. .

Valiente

Algunos de los más valientes cuando hace mucho frío, son los que circulan en motocicleta para moverse de camino al trabajo o trabajan sobre ella, como es el caso de Felipe Álvarez, que hace delivery desde temprano para una casa de comidas rápidas. Abrigado al máximo, dijo: “Hago cadetería y no se puede pasar este frío, no se puede ni andar en la moto, la temperatura es muy baja”. Tiene una tonada distinta y mientras se masajea las manos con los guantes puestos reveló: “Soy colombiano y estoy viviendo hace dos años en Villa Carlos Paz”. Su trabajo se vuelve más arduo con el frío: “Hay un poco más de pedidos porque la gente no sale por el frío, más bien hacen pedidos para la casa, pollos o comidas calientes”. Para vencer las bajas temperaturas, su estrategia: “Al mediodía me espera mi señora con un puchero, creo que con eso vamos bien”.

Acostumbrada

Beatriz es naranjita cerca del puente Cassaffousth, en plena orilla del río, con bastón en mano y bien abrigada dice: “Hace 7 años que trabajo en esto, la verdad es que ya estoy acostumbrada”. Fuera de entrevista nos contó que había sufrido un accidente, que por eso usaba bastón pero que aún así tenía que trabajar. “Estoy desde las 8 hasta las 14, aunque en verano es otra cosa, nos quedamos hasta las 15 o 16”. Como termina de trabajar tarde, la comida la tiene preparada desde el día anterior. “Tengo todo preparado de anoche, me hice unos fideos con salsa”.

Para polenta

En la zona del Fantasio, Ana, de 64 años, ama de casa con una discapacidad motriz que apenas le permite movilizarse, ingresaba a su hogar con una bolsita y algunos condimentos que aparentemente recién terminaba de comprar. “Acá andamos con frío, tratando de cocinar algo barato, para recuperar vitaminas y nutrientes porque estoy media viejita y tengo que comer algo fuerte…” (risas) “hoy está para una polenta poderosa, con carne molida, que llena y es rendidor”.

Con lo único que Ana mantiene su hogar calentito es con una estufa eléctrica y mucha ropa abrigada. “Lo único que pido, es que los de la luz no la corten, porque lo único que tengo es una estufita eléctrica chiquita y si me la cortan, estamos fenómeno” decía irónicamente, mientras terminaba la salsa para la polenta y remató: “A veces a los discapacitados nos dejan como último orejón del tarro”. Sirvió un abundante plato de polenta, con salsa y queso rallado, bien caliente. “Con esto seguro se nos pasa el frío”, dice.