Elena Rogers y Escalandrum, tras la obra de Piazzolla

La música que compusieron el poeta Horacio Ferrer y el bandoneonista Astor Piazzolla (Balada para un loco, La bicicleta blanca, Los pájaros perdidos, etcétera, etcétera), encontró en la voz de la cantante Elena Roger y el acompañamiento del sexteto Esclandrum a los intérpretes ideales de estos tiempos y algunos más que vendrán.

La cantante y el sexteto de jazz, que encabeza Daniel Pipi Piazzolla, baterista, presentaron 3001, Proyecto Piazzolla, el viernes pasado en Quality Espacio. El espectáculo da nombre al disco grabado recientemente, dedicado a una porción de la extraordinaria literatura musical escrita en conjunto por Horacio Ferrer y Astor Piazzolla. La presentación dio inicio a una gira nacional.

Elena Roger se lució como intérprete de la poética de Horacio Ferrer por su dimensión actoral y una voz de trueno o de rocío, según el pasaje del poema que lo toque cantar, decir o susurrar.

El sexteto de jazz Eslandrum conoce la obra del maestro Astor Piazzolla mucho más allá de lo que puede generar un lazo familiar, como es el de su nieto, el incondicional hincha de River Plate, Daniel Pipi Piazzolla.

En 2011, presentaron un disco mundialmente elogiado, al que titularon Piazzolla Plays Piazzolla. El sexteto está formado por Gustavo Musso , saxos alto y soprano; Martín Pantyrer, clarinete bajo y saxo barítono ; Damián Fogiel, saxo tenor; Nicolás Guerschberg, piano; Juan Pablo Navarro, contrabajo; y Daniel Piazzolla, en batería. Los arreglos musicales, cabe subrayar, son de Nicolás Guerschberg.

La unión de la intérprete con el sexteto resultó un acierto a todas luces enriquecedor para abordar canciones emblemáticas de la obra del poeta y el músico argentinos con el sonido de la Argentina de hoy.

Luego de la última pieza del repertorio, el público soltó una bandada de Hurras! en la sala, y los intérpretes regresaron al escenario con Libertango, que Roger plasmó como quien lee por primera vez un manifiesto sobre la condición libre del ser humano. Después, Elena Roger, Pipi Piazzolla y Nicolás Guerschberg firmaron discos y se tomaron fotos en el hall de Quality Espacio durante un largo rato, como para prolongar el hechizo de una música inmarcesible.