Carlos Paz, ciudad esponja

, Opinión

Fríos, calculadores, híbridos, indiferentes, egoístas, ermitaños. Muchos de nosotros, los carlospacenses, somos así. Nos importa mucho el qué dirán y también, conservar las formas para no alterar la visión que supuestamente los demás tienen de nosotros.

Casi que ni nos interesa el vecino, nos preocupa poco la ciudad y nos tiene sin cuidado el bienestar de la sociedad. Somos apáticos. Y perdón por generalizar.

En las últimas semanas nos horrorizamos por la situación del río San Antonio y del lago, posteamos en las redes sociales nuestro espanto y exigimos la cabeza del culpable, sin asumir que, entre una variada cantidad de factores, tenemos parte de la culpa por irresponsables y desaprensivos.

Con poca o mucha difusión, hubo al menos dos marchas pacíficas que se organizaron para exigir respuestas respecto a la contaminación de la Cuenca del San Roque. En ninguna hubo más de cien personas.

Pretendemos cambios y no sabemos quién maneja las finanzas en el municipio. Exigimos obras y ni nos interiorizamos para conocer quién la ejecuta. Somos ciudadanos, sí, pero desde el sillón de casa.

Tenemos memoria volátil y en dos años nos olvidamos que marchamos por los casos Castana y Sánchez, exigiendo justicia y seguridad. Hoy pocos saben qué pasó con esas causas y un sólo un puñado de manifestantes recordó a Andrea a 24 meses de su asesinato. Somos una sociedad careta y, como dice León Gieco, una ciudad esponja, que se chupa todo lo que pasó. Y, de nuevo, perdón por generalizar.

Carlos Paz Vivo

Carlos Paz Vivo